¡Una experiencia divertida y… saludable!
A estas alturas, tanto padres como maestros o alumnos, tenemos asumida la importancia de crear hábitos saludables en nuestro quehacer educativo.
Pues bien, esto está genial, pero, “de vez en cuando” hemos de recordarlo de una manera práctica.
Lo digo por una experiencia que hace unas semanas llevé a cabo en el Colegio Miguel Medina de Archena, mi colegio (donde estamos acogidos al Plan de Educación para la Salud), pero que podría extenderse a cualquier otro centro educativo.
Dicha experiencia surge de una necesidad, ya que observo que el patio del centro, cuando acaba el recreo, se queda bastante sucio. Resulta incómodo a la vez que poco higiénico a la hora de realizar Educación Física, tener que ir evitando trozos, envases o envoltorios de alimentos, con lo que con ello conlleva, ya que no se puede hablar solamente de la suciedad que se incrusta en la ropa, sino por los posibles resbalones y como consecuencia de ellos, lesiones que se puedan producir.
Así que me propuse hacer una campaña de concienciación de hábitos saludables, o más bien de “reconcienciación” de los mismos, aportando de esta manera, mi “granito de arena” desde mi área, la Educación Física al Plan anteriormente citado.
De esta manera, al finalizar la clase, procuré, en la última actividad, dividir la clase en dos grupos. Les di una bolsa a ca
Al acabar dicho tiempo, los dos grupos se acercaron para pesar la bolsa, pero lo que hice no fue pesarlas, sino hacer una Puesta en común sobre lo que habían hecho, concienciándoles de la importancia, no ya de limpiar, sino, mucho mejor: de “no ensuciar”.
Previamente yo había tomado fotografías de varios rincones donde se había acumulado bastante basura, y al finalizar la experiencia volví a hacerlas en los mismos espacios, es decir, “el antes” y “”el después” de la limpieza, y todo ello quedó plasmado finalmente en un Mural , que se colocará en el centro, en el lugar llamado “Rincón de la Salud” a través del cual todos los alumnos podrán ver los resultados ob
tenidos, y que desde el mismo, se hace un llamamiento a la participación de todo el colegio en lo que lo que los niños, que habían colaborado en la experiencia, habían bautizado como “Patrulla Verde”.
Así se harían turnos rotatorios por ciclos y se daría a cada alumno una insignia o un logo en el que pondría: “Yo también pertenezco a la Patrulla Verde”.
Esta experiencia fue tan positiva que, según mis alumnos, ¡hasta las palomas se concienciaron!, ya que ayudaron en la recogida.
Así se harían turnos rotatorios por ciclos y se daría a cada alumno una insignia o un logo en el que pondría: “Yo también pertenezco a la Patrulla Verde”.
Esta experiencia fue tan positiva que, según mis alumnos, ¡hasta las palomas se concienciaron!, ya que ayudaron en la recogida.
¿TE APUNTAS TU?
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