23 de noviembre de 2008

Verdasco da a España la tercera 'Ensaladera de Plata'

MAR DEL PLATA (ARGENTINA), 23 (EUROPA PRESS)
El español Fernando Verdasco entró en la historia como el tenista que dio a España su tercera Copa Davis tras imponerse en el cuarto partido de la final al argentino José Acasuso por 6-3, 6-7(3), 4-6, 6-3 y 6-1 en lo que fue un encuentro épico, de casi cuatro horas de duración y con remontada.
Verdasco, que sustituyó en el último momento al número uno nacional David Ferrer, superó al albiceleste en un choque que se alargó hasta las tres horas y 56 minutos y que tuvo en contra tras el tercer set, cuando caía por 2-1. El madrileño supo sobreponerse a todo, desde la grada hasta el buen tenis de su rival, que se vació por completo.
Con este triunfo España conquista su tercera 'Ensaladera' y la primera a domicilio, después de los triunfos de 2000 en Barcelona ante Australia y 2004 frente a Estados Unidos en Sevilla. Además, la 'Armada' había disputado otras tres finales en Australia en los años 1965, 1967 y 2003.
Una 'Armada' que acabó con la 'Legión', que tenía todas las de ganar sin Nadal en la expedición nacional, que había sido calificada como el Plan 'B' de Emilio Sánchez Vicario. Y es que desde el inicio del choque se comprobó que la tarde sería de color español, que puso punto y final a la increíble cifra de 13 eliminatorias sin caer en su cancha por parte local.
En la primera manga, Verdasco estuvo sensacional, con un tenis muy seguro y manteniendo su saque sin los problemas que tendría a posteriori. Un 'break', con el 3-2 en el marcador, le dio alas para irse hasta el 6-3 final y poner por delante a España, que tenía más cerca la tercera 'Ensaladera' de su historia.
Pero a partir de ahí la historia cambió radicalmente y el partido perdió cualquier dosis de cordura. Con tres roturas en la segunda manga, dos del madrileño, el choque no tenía ningún guión que seguir y ninguna pauta que hiciera previsible tan siquiera alguna jugada.
Así pasó que entre tanta rotura y respuesta del oponente, la manga se marchó hasta el desempate, en donde Acasuso, alentado por una grada espectacular --típico ambiente de Davis-- venció por 7-3, después de cuatro puntos consecutivos.
Verdasco lo había tenido en sus manos, pero dejó crecer a su rival. El 'Chucho', de menos a más, endulzó su juego con el marcador a favor y fue cambiando hasta el gesto de su cara, que comenzaba a sonreír. Ahí fue cuando el español perdió en carácter y en capacidad de reacción.
Las dobles faltas fueron su asignatura pendiente y Acasuso comenzó a encontrar mejor esa derecha que le había faltado en el primer set. La tremenda rapidez de la azulada pista del Mar del Plata impedía al propio albiceleste ser todo lo agresivo que acabó siendo a partir de la segunda manga.
Con el 1-1, el tenista nacido en Posadas se vino arriba y Verdasco fue perdiendo claridad en sus ideas. El madrileño, que confiaba poco en su saque lo volvió a perder hasta en tres ocasiones en el tercer set. Bien es cierto que Verdasco rompió otras dos, pero no estaba con la frescura que al comienzo.
Y eso que salvó hasta en dos ocasiones las pelotas que tuvo el argentino para apuntarse la manga (2-1), pero no pudo con un 'Chucho' que era cada vez más poderoso. Los 'aces' y el revés le empezaban a funcionar para infortunio del español, que cambió su cara en el cuarto asalto.
REACCIÓN MILAGROSA
Los milagros no existen, pero Fernando Verdasco obró uno de los grandes. Psicológicamente había cambiado y su rival se movía de lado a lado sufriendo el juego del número 16 del mundo. Algún golpe espectacular salvaba al local de la quema tras varios 'smash' del español, pero insuficientes como para impedir el triunfo del español para poner el 2-2.
Este juego cambió incluso la forma de celebrar los puntos. 'Fer' apretaba los puños como el gran ausente de la final, Rafa Nadal, y movía a un país entero al compás de su raqueta. Tras romper el saque de Acasuso con 4-2, se impuso la lógica para acabar venciendo por 6-3.
Con esto, Verdasco se plantó en el quinto y definitivo set, que antes de su comienzo tuvo un parón por dolencias estomacales del argentino, con una fortaleza tremenda. El madrileño ya había desenredado todas las dudas y firmó un tenis sobresaliente, de matricula de honor. No podía ser de otra forma para ganar una Davis, la tercera en la historia española y la primera en territorio ajeno, que sabe a gloria por cómo se desarrolló la historia.
Sin el mejor tenista del mundo en su nómina, jugando en una bravía Argentina, en pista rápida y sufriendo el revés del primer partido, esta Davis es más que un título, es un triunfo al esfuerzo, a la solidaridad y a la constancia de un equipo que cruzó el charco no sabiendo que volvería con uno de los mejores tesoros que tiene este deporte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario